Este articulo tiene como objetivo principal desmitificar el rol de la homeopatía en el tratamiento de la obesidad.

Es muy común que se asocie al médico homeópata al concepto de “aquel que me hace adelgazar”. Y eso es un mito nefasto que reduce a la homeopatía y ensucia su nombre.

Bien conocidos son los llamados “homeópatas” que dan a sus pacientes obesos pastillas supuestamente naturales para ayudarlos a quemar grasas y bajar de peso. Lamentablemente, la mayoría de esas pastillas, por no decir todas, no son para nada naturales y contienen químicos que dañan severamente el metabolismo del cuerpo.

Entre algunos, pueden mencionarse: ansiolíticos, que reducen la “ansiedad que me hace comer”; hormonas, que aumentan el metabolismo y hacen que mi cuerpo queme calorías aun estando en reposo y sin hacer ningún tipo de actividad fisica; y antidepresivos, para transitar todo el proceso con tranquilidad y sensación de bienestar. Por supuesto que hay otros componentes que forman parte de estos “cocktails” de pastillas, como por ejemplo los hipnóticos, para garantizar un buen dormir, sin sobresaltos.

Todas estas drogas, cumplen efectivamente su función, y la persona rápidamente pierde peso. ¿Pero, es natural que alguien que está sentado en su casa, sin modificar sus hábitos alimenticios, sin tomar conciencia de su propio cuerpo adelgace tanto y tan rápido? La respuesta es NO. Por lo tanto, aun si el supuesto “homeópata” utilizara remedios “naturales” para lograr el descenso de peso, debemos entender que el proceso en sí, no es natural, sino artificial y a la larga trae consecuencias nocivas para la salud.

Desconozco por qué estas personas que preparan y reparten estas drogas con tanta impunidad han decidido autoproclamarse homeópatas, siendo que la homeopatía es algo completamente diferente a lo que ellos practican. (para más información acerca de que es la homeopatía leer el siguiente articulo https://agustinsalinas.net/homeopatia-una-vision-distinta-de-salud/ ) Lo cierto, y lo grave, es que en nombre de la homeopatía estas personas realizan prácticas que van en contra del juramento hipocrático, donde dice “primero no dañar”. Esto lleva a que cada día más personas busquen el camino más fácil, más sencillo y más peligroso para adelgazar; se llenen a su vez de ilusión y expectativa de que la solución es mágica y terminen con serios problemas de salud por intentarlo, y por supuesto echando la culpa a una homeopatía totalmente ficticia y falsa. (Con frecuencia tengo pacientes que llagan a mí por recomendación y me dicen “no me daba mucha confianza porque yo ya he tenido una mala experiencia con un homeópata que me hizo adelgazar”.)

Entonces, ¿Cuál es la propuesta de la verdadera homeopatía para tratar la obesidad?

Primero que nada, entender que la obesidad es un síntoma entre varios que pueda tener una persona. Entendiendo que los síntomas no son solo de la esfera física, sino también de la psíquica y la emocional. Segundo, la obesidad no es una consecuencia de “la ansiedad de comer”, sino que muchas veces esa “ansiedad” es la excusa para no hacerme cargo de lo que realmente me sucede internamente o bien para no comprometerme conmigo mismo. Aquí puede haber muchos factores por los cuales llegamos a esto, y esos son los factores que la homeopatía trata, y no la “ansiedad” en sí. Tercero, hay que trabajar en equipo, médico y paciente, cada uno asumiendo el compromiso que le corresponde para: comprender el cuadro completo (mente y cuerpo), erradicar hábitos nocivos para la salud, agregar aquellos hábitos que son beneficiosos, establecer un plan de trabajo y de objetivos, encontrar un remedio apropiado que lleve al organismo a un equilibrio físico y psíquico. Y lo más importante de todo es comprender que si no tratamos el todo, lo local o lo superficial no tiene esperanza de una solución o mejoría rápida, armónica y duradera.

La obesidad, es un problema social, cultural y muy frecuente en este tiempo, donde la sociedad nos lleva a alienarnos y a prestar poca atención a nosotros mismos, perdiendo de esta forma la propia capacidad de reconocernos, cuidarnos, valorarnos y amarnos. Y comprender todo esto, es el primer paso para sanar, no solo la obesidad, sino la mayoría de los problemas que tiene la humanidad por carencia de buenos hábitos saludables.