(esta guía la reciben mis pacientes luego de una primera consulta, pero la puede leer cualquier persona que este actualmente en tratamiento homeopático y desee profundizar y empoderarse de su salud.)

PRÓXIMO CONTROL:

El control es súper importante sobre todo en dos ocasiones: 1. Luego de la primera visita, para evaluar cambios y ajustes; 2. Si por algún motivo se hizo un cambio en la medicación para evaluar si el cambio fue efectivo. Por eso suelen ser seguidos en estas dos situaciones. Los otros controles son solo para hacer seguimiento.

¿Qué cambios debo esperar?

Durante la consulta hemos hablado de muchas cosas, de las cuales varias podrían estar mejor. Probablemente nos alejamos de tu motivo de consulta, y hablamos de otros temas que te angustiaban, aquejaban o preocupaban. El cambio en la salud se debería producir de adentro hacia afuera, desde lo emocional, psíquico hacia lo corporal, lo cual no significa que no se puedan producir cambios en todas esas esferas. Así que tenés que estar atento/a a todo lo que hablamos, a tu modo de percibir, de sentirte en general, a tu humor, etc., además de a aquello que te motivó a venir a la consulta. Recordá que entre 10 y 15 días post medicación puede aparecer una leve agravación de tus síntomas locales (motivo de consulta). No es lo más frecuente que suceda, pero de suceder, debes saber que no es un efecto adverso, que no te hizo mal la medicación, sino todo lo contrario. Como la homeopatía trabaja con el efecto secundario (la respuesta del cuerpo), sucede a veces que en organismos sensibles la medicación produce una respuesta fuerte que se manifiesta con una pequeña agravación inicial seguida por mejoría.

 

Cuestiones para reflexionar entre consultas, sobre todo, luego de la primera:

  • Repasar las preguntas o temas que surgieron para ver si no quedó nada sin decir o comentar. En ese caso anotarlo en un diario para la próxima consulta.
  • ¿Qué cosas son las que superé en la vida o a qué cosas tuve que adaptarme? ¿Pude adaptarme realmente o solo logre sobrellevarlas para que no sean molestas, pero siguen allí si pienso en ellas?
  • ¿Qué cosas me fueron haciendo cambiar mi forma de ser en la vida? Quizás la educación en casa, en la sociedad donde crecí, quizás el colegio, los amigos, la familia, alguna persona referente en mi vida, mi compañero/a, mis hijos/as. Como era antes de ese cambio? Y como fui después? Fue el único cambio que hice en mi vida o se sucedieron varios? ¿Qué cosas nunca cambiaron y siguen presentes hoy en día?
  • ¿Cómo es tu relación con tus vínculos más cercanos? ¿Y en tu trabajo, club, colegio, universidad, etc.?
  • Si estamos tratando un síntoma o síndrome (conjunto de síntomas) puntual/es. Tratá de recordar cuándo empezó/aron, qué era de tu vida en ese momento, si registrás alguna situación a la que intuitivamente le atribuyas causalidad. Trata de revivirla, procesarla en tu mente, para obtener sensaciones, no para interpretar o analizar, sino para volver a sentirte como te sentiste en ese tiempo/momento. Anótalo.

Recordá que lo MÁS IMPORTANTE es que podamos caracterizar bien tu cuadro total, físico, psíquico y emocional, para poder encontrar UN remedio que sea el MÁS adecuado para vos. Eso va a poner en marcha los mecanismos de curación y solito el cuerpo se va a ir acomodando. Mientras nosotros podemos trabajar en cosas más profundas, accesorias que hacen a una vida saludable: alimentación, manejo de emociones, biodecodificación, trabajar con tu carta natal, etc.

Dice Hahnemann, fundador de la homeopatía: “El médico no solo cura enfermedades, sino que además es custodio de la salud, eliminando los obstáculos a la curación y todo aquello que sostenga, o provoque la enfermedad.”

 

Guía básica para empezar a trabajar en la alimentación saludable. Consejos generales para el inicio:

  • ¡HACER ACTIVIDAD FISICA! Esto es elemental para sentirse bien. Mover las articulaciones, generar endorfinas, activar los metabolismos celulares. Todo esto ayuda a combatir el estrés, el sedentarismo, el mal humor, la depresión, etc. Mínimo dos veces por semana. La mejor actividad es la natación, seguido por bicicleta, y por ultimo caminar intensamente. Trotar, o deportes de impacto son buenos para lograr el objetivo, pero pueden dañar las articulaciones. Cuidado. Y caminar solamente, no es suficiente a veces, no te quedes solo con eso, de ser posible. Trata de hacer algo mas aeróbico.
  • Trata de reducir y eliminar las harinas procesadas (blancas). A tu ritmo, sin apuro ni presionarte. Una buena manera de empezar es hacer un cambio a harinas integrales (lino, sésamo, quínoa, algarroba, mandioca, etc.) que no tengan TACC.
  • Consumir elixir de propóleos. ……… de té / sopa por día.
  • Consumir probióticos, podés googlear recetas de chucrut, o bien elaborar bebida probiótica a partir de KEFIR. Este último lo podés conseguir de cualquier persona que lo regale. Cuando lo tengas me avisas y te digo como prepararlo! También me lo podés pedir a mí, a veces tengo para regalar.
  • Elimina de tu vida gaseosas y jugos artificiales. Son nocivos. Preferible agua, jugos naturales, e incluso los buenos vinos orgánicos son mejores en su justa medida (no más de una copa mediana por día).
  • Reducí la cantidad de café que ingerís. Trata de no superar las 2 tazas por día.
  • Incorpora brotes (mijo, alfalfa, sésamo, girasol, etc.). Es súper sencillo elaborarlos vos mismo/a! en internet está todo. Si no, me preguntás.
  • Incorpora semillas (lino, sésamo, chía, girasol, zapallo, etc.). Podés consumir hasta 2 cucharadas soperas por día. Recordá que tenés que dejarlas en agua por lo menos 2 horas (o de un día para otro) así se activan. Las podés consumir en ensaladas, jugos, licuados. Esta última opción es la mejor, ya que además las triturás en la licuadora.
  • Incorporá espirulina o cualquier otra alga. Por lo menos una cucharada sopera por día.
  • Incorporá productos como germen de trigo, maca, levadura de cerveza. Eso lo agregás a ensaladas, purés, licuados, sopas, etc.
  • Bajá el consumo de lácteos. Limitalo lo más posible. No los necesitás por el calcio.
  • Tratá de irte a dormir habiendo hecho bien la digestión.
  • Por las mañanas en ayunas podés incorporar un vaso de agua tibia con medio limón exprimido. Luego te lavas los dientes. Esto te ayudara a limpiar el hígado y el intestino.

Estos son tips básicos y generalizados. Luego podemos hablar sobre cosas más específicas para vos. Según las necesidades que surjan. Recordá que lo más importante es lo individual de cada persona.

 

 

Para meternos en profundidad:

Revisar vínculos con las personas cercanas.

  • ¿Cómo te solés vincular con la gente que te rodea?
  • Hay algún vínculo particular que te cueste más o que sientas que te trae problemas emocionales, físicos o que de alguna manera no te hace sentir libre o cómodo/a?
  • ¿Qué te gustaría cambiar en esa o esas personas en las que pensaste para que el vínculo sea mejor a tu criterio? ¿Qué cosas deberías cambiar vos?
  • Ante discusiones, ¿qué cosas suelen criticarte los demás?
  • Qué situaciones son las que ponen de manifiesto el problema en ese/os vínculo/s que pensaste?
  • Has intentado solucionar alguna vez esa situación? ¿Cómo?
  • ¿Te pasa en otras situaciones con otras personas, sean estas cercanas o no?

La idea no es que respondas pregunta por pregunta como si fuera un examen, sino que teniendo estas preguntas en tu mente puedas meditar, pensar, reflexionar y escribir detalladamente las sensaciones que vienen a tu mente, tu corazón o a cualquier parte de tu cuerpo. No hay que analizar, ni interpretar nada, así como aparece, se anota. Así es. Esto no es para llevar a terapia psicológica sino para personalizar aún más la información sobre vos y poder entender mejor el cuadro clínico para una mejor elección del remedio curativo.

 

¡Meditá!

Meditar no es necesariamente un acto religioso o místico. Es entrar en un estado de conciencia superior al que se está normalmente. Es apagar los pensamientos por un momento mientras se entra en relajación corporal. Para esto, tenés que tomarte un tiempo para vos: cinco, diez, veinte minutos. Cuanto más tiempo, ¡mejor! Al principio te llevará más tiempo entrar en ese estado, luego lo podrás hacer más fácil e incluso lograrlo en ambientes bulliciosos como el transporte público.

Respirá hondo, haciéndote consciente de cada respiración, del aire inhalado y del aire exhalado. Lleva el aire a las zonas que sientas más tensas y comenzá a relajarlas. Podés estar sentado, acostado, incluso parado, aunque no es lo más recomendable para empezar.

Tratá de ir pausando los pensamientos, no lo intentes de una, andá de a poco llevando tu mente al silencio, a no pensar en nada. A registrar cada sensación en tu cuerpo, en tu interior.

Una vez que tu mente esté en silencio, primero disfrutá de ese silencio. Luego tenés, en principio, dos opciones básicas para continuar:

  • Evoca el día vivido, cada cosa que hiciste, cada cosa que experimentaste, cómo te sentiste, las personas con las que te vinculaste, etc. Tratá de ver si identificás algo que te haya sido incómodo, si es algo que te sucedió una única vez, si te sucedió varias veces, etc. Verificá lo bueno del día, rescatá las experiencias positivas, agradecé por lo lindo y tratá de ver lo bueno de las cosas, con la certeza de que lo que ves de malo, lo podés trabajar. Soltá aquellas cosas que no podés modificar ya que no dependen de vos y enfocate en lo que sí depende de vos. Te ayudará a ahorrar energía.
  • Lo otro es dejar que los pensamientos vuelvan a tu mente, registrá qué aparece, si aparecen cosas que te incomodan, cosas que están sin resolver, del día de hoy, de ayer, de la semana, el mes o el año pasado. O quizás de muchos años. Cosas que normalmente mantenemos calladas por miedo a no saber cómo resolverlas o enfrentarlas, dejalas entrar en tu mente, anotá las sensaciones, rastreá el origen, aunque duela, porque ahora estás en proceso de sanación y todo eso puede ser sanado. Solo depende de que tengas la voluntad de encarar el proceso.

EL proceso curativo implica un autoconocimiento, porque es lo que necesitás para poder contarme qué es lo que padecés, y poder entender juntos por completo el síndrome completo a curar. Cuanto más te conozcas vos, más te puedo conocer yo. Más fácil es la tarea de encontrar un remedio que ayude a tu organismo a volver a un estado de equilibrio.

 

¡No te quedes solo con la toma del remedio!

El remedio va a reestablecer el equilibrio psicofísico en tu organismo, pero solo se ocupará de procesos naturales de desequilibrio, no va a generar hábitos por vos. Tenés que asumir una parte activa en este proceso. Tenés que poner voluntad, ser constante, buscar mejorar tus hábitos alimenticios, buscar leer cosas que enriquezcan tu alma y tu espíritu, que te hagan sentir bien, y que te permitan tender a una evolución y una maduración de tu persona psico-emocional. Para que puedas mantenerte alejado/a de todo aquello que pueda volver a enfermarte. El medicamento actúa a nivel orgánico: mente y cuerpo; sin embargo, no se ocupa del espíritu, o del sentido que vos quieras darle a tu vida. Recordá que estamos aquí para aprender, para crecer, evolucionar, disfrutar de nuestra vida y ser felices; para trascender espiritualmente, cada uno a su ritmo, a su manera, por el camino que cada uno elija. No hay una sola manera, no tenés que seguir ninguna doctrina, pero no dejes de buscar aquello que alimente tu vida interior y te nutra profundamente.

El tratamiento homeopático, es más que un tratamiento de la enfermedad, es un camino de vida, que continúa aun luego de estar curado. Porque lo que se busca es la libertad interior y exterior, la unidad íntima conmigo mismo, con los que me rodean y con el todo. Entender la dimensión de lo que propone el tratamiento integral te ayudará a darle el valor que tiene tu salud verdadera, completa y total.