NOTA: este articulo tiene un fin de divulgación, por eso fue escrito con un lenguaje accesible y con poca rigurosidad académica.

De todos los remedios homeopáticos, Árnica Montana, sin duda, es el más conocido y el que suele ser  utilizado con más frecuencia y de forma equivocada la mayoría de las veces.

Para ello trataré de informarlos acerca de esta maravillosa sustancia medicinal, a fin de usarla correctamente.
El árnica es una flor, que crece en zonas montañosas pre alpinas, sobre todo en Europa, Asia y América del norte.

Desde la antigüedad se conocen sus propiedades antiinflamatorias, y en menor medida sus efectos sobre el sistema nervioso y la piel. Se ha usado comúnmente como tratamiento para reducción de hematomas (moretones) ocasionados por traumatismos, torceduras y demás incidentes.

Comúnmente se asocia cualquier producto que contenga árnica a la homeopatía y he aquí el principal error. Veamos por que.

El árnica fue descubierta porque los campesinos observaban que los animales instintivamente se frotaban con esta flor, de ahí que se preguntaran el por que, y que se interesaran en su efecto curativo.

El árnica primero se intento administrar en forma oral a través de infusiones, pero su efecto era negativo, ya que en dosis altas produce hemorragias en el tracto gastrointestinal.

Luego se probó fumarla, de ahí que se la conozca vulgarmente como “tabaco de montaña”, pero solo se comprobó su efecto estimulante en el sistema nervioso y a veces podían ocurrir hemorragias de las vías respiratorias altas, por ruptura capilar.

Finalmente la forma más eficaz para reducir hematomas, ayudar a la cicatrización de ciertas heridas, tonificar y mejorar la piel, fue utilizarla como ungüento, crema, o gel. Y esta es hoy en día la forma farmacéutica más frecuentemente utilizada.

Dichos preparados se  realizan con la tintura madre. La tintura madre no puede ingerirse vía oral, por los motivos que hemos visto más arriba (hemorragias digestivas), ni aplicarse en heridas abiertas donde pueda haber absorción de los componentes al torrente sanguíneo.

Cabe aclarar que hasta aquí, no hablamos de preparados homeopáticos, solo preparados fitomedicinales (fito=relativo a las plantas) a partir de dicha planta.

Ahora bien, en el siglo XIX, Samuel Hahnemann (padre de la homeopatía) prepara este remedio de forma dinamizada y experimenta con él, observando muchísimos efectos además del antiinflamatorio. La preparación homeopática, utiliza dosis infinitesimales, altamente diluidas de la sustancia, eliminando de esta forma los efectos tóxicos que pudiera llegar a tener.

De esta manera, gracias a la dilución y dinamización de la tintura madre de Árnica, es posible ingerirla vía oral sin esperar efectos desagradables y observando una acción mucho más profunda en el organismo.

Decimos que en homeopatía el principio curativo es la Ley de Similitud, es decir: una sustancia puede curar una enfermedad o condición patológica, porque esa misma sustancia dada a una persona sana es capaz de producirle esa condición. De modo que si una sustancia puede curar, por ejemplo, las nauseas, es porque esa misma sustancia administrada a una persona sana, es capaz de producírselas.

Estamos entonces listos para entender por qué Árnica Montana preparada de forma homeopática, es capaz de mejorar varias condiciones patológicas, entre ellas, los hematomas (moretones).  Un hematoma (moretón) es un derrame de sangre (hemorragia) capilar que se produce cuando sucede una herida contusa, por ejemplo un golpe, con o sin ruptura de la piel. Y, como vimos anteriormente, uno de los efectos que produce árnica cuando se da en dosis toxicas es la hemorragia (de la vía digestiva, de la vía respiratoria, etc), afectando principalmente al sistema capilar (los vasos sanguíneos mas finitos de todos).

Por eso, Árnica, es comúnmente utilizada para los golpes, contusiones, torceduras, etc. Sin embargo, no cualquier golpe debe recibir Arnica, sino sólo aquellos golpes que desarrollan síntomas parecidos a los que causa esta sustancia. Tanto a nivel físico, como anímico. Algunos de estos serian: hinchazón del lugar afectado, con coloración morada o rojiza oscura; dolor con sensación de magulladura como si estuviera golpeado (no ardor, ni picor, ni sensación de astillas); acompañado de un estado de ánimo donde la persona no quiera que nadie se acerque a ver como esta, ni menos que toquen la parte afectada; suele decir “que está bien, que no paso nada”, por temor a que si alguien se acerca y toca la parte afectada esta pueda doler aun mas o empeorarse.

Normalmente, este es el estado de cualquier persona que se golpea fuerte y “se le hace un chichón”, por eso es que muy frecuentemente sea Árnica y no otro el remedio que esta persona vaya a necesitar a fin de reducir y eliminar el moretón, o prevenir su formación y disminuir el dolor.

Dicho esto pueden descartarse varios mitos y usos erróneos del Árnica.

En dosis ponderal, alopática (es decir preparados a partir de la tintura madre, NO homeopáticos) normalmente se encuentra en crema, gel, aceites, etc. Estos suelen darse para acción local sobre el moretón, o a veces para afecciones de la piel. En estas dosis está totalmente contraindicada la ingestión oral o absorción por heridas abiertas.

En dosis homeopáticas, siempre tiene que ser administrada por un homeópata, que efectivamente constate los síntomas, las circunstancias en las que se produjo el accidente o la condición a tratar, porque puede suceder que no sea Árnica el remedio más indicado sino otro. Por otra parte, cuando alguien que no ha estudiado homeopatía prescribe Árnica, suele darlo en cantidades demasiado altas, o repetidas, la cuales a veces suelen producir efectos no deseados (pero nunca los efectos tóxicos que se producen con la sustancia preparada en forma NO homeopática!).

Estos preparados homeopáticos pueden ayudar en ciertas cirugías, sobre todo para el componente NO cortante de las mismas (por ejemplo: extracciones dentales), traumatismos tanto en niños como en adultos, ciertas torceduras, afecciones agudas de la piel como erisipelas o celulitis. Ahora bien, tomas diarias, en dosis repetidas, no constituye un tratamiento para enfermedades crónicas como por ejemplo la artrosis o dolores de ese tipo.

Solo puede ser indicado como remedio para un tratamiento crónico cuando todos los síntomas de dicho cuadro coinciden con aquellos de Arnica. Y lo mismo aplica para cualquier otro remedio homeopático dado para cualquier enfermedad crónica.